En su interior, las estancias están amuebladas como lo habrían estado en una casa acomodada de Berat: techos de madera tallada, el “mafil”, una galería desde la que las mujeres podían seguir lo que ocurría en la sala principal, chimeneas y un patio en la planta baja con un pozo.
Las colecciones muestran la vida cotidiana y los oficios de la región: trajes tradicionales, joyas, telares, objetos domésticos de cobre y madera, y herramientas de oficios locales como el tejido, la platería y la elaboración de vino.
El museo te ayuda a entender desde dentro las ventanas y las casas de Berat, y combina de forma natural con un paseo por Mangalem y la subida al castillo.








