El parque debe su nombre a sus dos macizos principales, Shebenik y Jabllanicë, cuyas cumbres superan los 2.200 m. Bajo las crestas hay más de una docena de pequeños lagos glaciares, el más alto a unos 1.900 m, enmarcados en otoño por los tonos cobrizos de los hayedos.
Es uno de los rincones más salvajes de Albania y un refugio importante para los grandes mamíferos. El parque se considera uno de los últimos baluartes del lince balcánico, en peligro crítico, y en sus bosques viven también osos pardos y lobos. Pequeños pueblos en sus márgenes, como Rrajcë y Stëblevë, mantienen viva la agricultura tradicional de montaña.
Al parque se suele entrar por el lado de Librazhd y Prrenjas, por carreteras de montaña en mal estado en algunos tramos, así que un 4x4 y un guía local facilitan mucho la visita. Lo mejor para hacer senderismo es de junio a octubre, cuando los senderos altos y los lagos están libres de nieve, y el otoño trae los colores más intensos. Desde Pogradec se combina bien con un día en el lago Ohrid.








