La iglesia es famosa por sus impresionantes frescos, muchos de ellos de los siglos XI al XIII, que se cuentan entre los ejemplos de arte bizantino mejor conservados de los Balcanes. Estas obras representan escenas bíblicas, santos y figuras religiosas, y ofrecen una visión muy valiosa de las tradiciones artísticas y religiosas de la época.
Arquitectónicamente, la iglesia de Santa Sofía tiene planta de gran basílica, con una nave central y dos naves laterales, además de una cúpula característica y una construcción de ladrillo y piedra. Su interior crea un ambiente solemne y majestuoso que refleja su importancia histórica como antigua catedral del Arzobispado de Ohrid.
Hoy la iglesia es también un espacio cultural que acoge conciertos y eventos, sobre todo durante el Festival de Verano de Ohrid, y une así su pasado sagrado con la expresión artística moderna.
Visitar la iglesia de Santa Sofía ofrece una experiencia única de historia, arte y espiritualidad, y es uno de los monumentos esenciales de Ohrid y uno de los grandes atractivos de la región del lago Ohrid.








