La terminó en 1773 Mehmed Pashá Bushati, gobernante del bajalato de Escutari, que quería que su ciudad natal pareciera una capital. Algo poco habitual en Albania, su diseño sigue el estilo clásico de Estambul asociado al gran arquitecto Mimar Sinan, con una gran cúpula central rodeada de otras más pequeñas. La mezquita debe su nombre al plomo que antes cubría sus cúpulas, que fue arrancado en su mayor parte con el tiempo; el último lo retiró el ejército austriaco en 1916.
El edificio sobrevivió a épocas difíciles: su minarete se destruyó en 1967, cuando se prohibió la religión, y la mezquita volvió a abrir en 1990, con el final del comunismo. Por estar en una zona baja, el recinto suele inundarse en la temporada de lluvias. En 2021 empezó una restauración llevada a cabo con apoyo albanés y turco.
Combina la visita con la subida al castillo de Rozafa, desde donde las cúpulas de la mezquita ofrecen una imagen espectacular sobre la llanura.








