Se construyó entre 1929 y 1940 en estilo neoclásico, con una larga fachada de columnas que da al bulevar. El edificio ocupa toda una manzana y su nombre recorre en grandes letras la parte alta de la fachada.
El detalle más conocido es la pareja de leones de bronce a ambos lados de la escalinata principal; el león es el símbolo de Bulgaria. Hasta 2000, parte del edificio albergó también el Museo Nacional de Historia, antes de que se trasladara al barrio de Boyana.
Los visitantes suelen ver el palacio desde fuera. Está donde empieza el bulevar Vitosha, a pocos pasos de la iglesia de Santa Nedelia y de la estatua de Sveta Sofia, así que es fácil incluirlo en un paseo por la principal calle comercial de Sofía.








