Su calle principal de piedra caliza pulida, el Stradun, va desde la puerta de Pile hasta el antiguo puerto, flanqueada por iglesias, palacios y cafés. Entre sus joyas están el Palacio del Rector, gótico-renacentista y hoy sede del Museo de Historia Cultural, y el monasterio franciscano, cuya farmacia, fundada en 1317, es una de las más antiguas de Europa.
La experiencia clásica es recorrer las murallas de la ciudad, un circuito de casi dos kilómetros con vistas sobre los tejados de terracota y el mar abierto. La ciudad sufrió daños durante el asedio de 1991-1992 y desde entonces se ha restaurado con esmero.








