A este tramo del río solo se llega en barco cruzando el lago Koman, un trayecto precioso de alrededor de una hora y media por las estrechas gargantas del lago. Una vez allí, los visitantes pasan el día bañándose en el agua fría y cristalina, descansando en la orilla y comiendo en las sencillas casas de huéspedes junto al río, algunas de las cuales también ofrecen habitaciones.
Los barcos suelen salir del embarcadero de Koman por la mañana y en verano se llenan rápido, así que conviene madrugar. Los más activos también pueden subir a pie por el bosque de castaños que hay sobre el valle.




