El abetal se considera una de las reliquias vegetales mediterráneas más importantes de Albania. Protegido por primera vez en los años noventa, el parque se declaró con su forma actual, ampliada, en 2008. Además de los abetos, sus laderas albergan robles, arces, carpes negros y enebros, y su fauna incluye osos pardos, lobos, zorros, jabalíes y corzos.
Carreteras de montaña y senderos atraviesan el bosque hasta prados abiertos y miradores, y el histórico pueblo de Frashër, cuna de los hermanos Frashëri, está en el corazón del parque. Dentro de sus límites están también el cañón de Lengarica y las fuentes termales de Bënjë, junto al puente otomano de Kadiu. El verano trae aire fresco y limpio, mientras que en invierno la nieve cubre los abetos.
Tanto si vienes a hacer senderismo, a comer en el bosque o a darte un baño en las aguas termales, el parque es una escapada natural maravillosa en cualquier estación.







