La roca está envuelta en historias locales. Una leyenda relaciona el nombre de la ciudad con un héroe llamado Premt, que según se cuenta saltó desde la piedra antes que caer en manos del enemigo, mientras que otra asegura que la lanzó hasta aquí un gigante. En los siglos XVIII y XIX la roca sirvió de atalaya para vigilar las caravanas que pasaban, y en su cima se conservan unas pocas piedras de un viejo castillo, conocido como el castillo de Bolenga.
Una escalera sube por un lado de la roca, y la subida lleva menos de un cuarto de hora. Arriba te esperan vistas panorámicas de los tejados de Përmet, del valle del Vjosa y de las montañas de alrededor. Los escalones pueden ser irregulares, así que lleva calzado cómodo, y agua en los días calurosos de verano, porque arriba no hay ningún servicio.
Pequeña pero llena de historias, la Piedra de la Ciudad es el lugar natural para empezar a descubrir Përmet.







