El palacio combina los estilos gótico y renacentista con toques barrocos posteriores. Tras un incendio en 1435 lo reconstruyó Onofrio della Cava, el constructor napolitano del acueducto de la ciudad, y hubo una nueva reconstrucción tras una explosión de pólvora en 1463. Los terremotos de 1520 y 1667 causaron más daños, y las reparaciones posteriores a 1667 añadieron elementos barrocos, como la escalera del atrio. Además de las estancias del rector, el edificio albergaba el Consejo Menor, la administración del Estado, una armería, un polvorín y una prisión. Cada rector ejercía solo durante un mes, una norma pensada para impedir que un único noble acumulara demasiado poder.
Se entra por una logia porticada con capiteles ricamente tallados hasta el elegante atrio, donde un monumento levantado en 1638 rinde homenaje a Miho Pracat, un armador de Lopud que dejó su fortuna a la República. En el piso de arriba, salas restauradas, retratos, escudos y monedas evocan la vida del antiguo Estado. El atrio acoge también conciertos, sobre todo durante el Festival de Verano de Dubrovnik.
Es el lugar perfecto para entender cómo se gobernaba esta pequeña y orgullosa república.








