El lago, de origen glaciar y tectónico, mide unos 2 kilómetros de largo y 1,4 de ancho. En su pequeña isla se alza la iglesia de la Asunción, a la que se llega desde el embarcadero por una escalinata de 99 escalones de piedra; la tradición dice que el novio debe subir a la novia en brazos el día de la boda. Sobre la orilla norte se eleva el castillo de Bled, mencionado por primera vez en 1011 y el castillo esloveno más antiguo que recogen las fuentes escritas.
La forma tradicional de llegar a la isla es en pletna, una barca de madera a remo con un toldo de colores, que manejan remeros de pie en la popa; también puedes alquilar una barca de remos. Un paseo tranquilo alrededor de la orilla son unos 6 kilómetros, y el castillo, con su museo y sus terrazas, ofrece vistas magníficas. No te vayas sin probar el famoso pastel de crema de Bled (kremšnita).
Precioso en cualquier estación, el lago Bled es una parada imprescindible en cualquier viaje por Eslovenia.








