La plaza es un mercado desde 1641, cuando se la conocía como Harmica, por un impuesto que se cobraba sobre las mercancías que se vendían aquí. En 1848 recibió el nombre del ban Josip Jelačić, virrey croata y héroe nacional, y en 1866 se inauguró su estatua ecuestre, obra del escultor austriaco Anton Dominik Fernkorn. Después de la Segunda Guerra Mundial, las autoridades comunistas la rebautizaron como plaza de la República y retiraron el monumento; en 1990 volvieron tanto el nombre como la estatua, aunque ahora el ban mira al sur en lugar de al norte.
En el lado este, la fuente de Manduševac se encuentra sobre el manantial ligado a la leyenda del nombre de Zagreb: se dice que un comandante cansado pidió a una muchacha llamada Manda que sacara (zagrabiti) agua para él. Los vecinos quedan “bajo el reloj” o “bajo la cola” del caballo de Jelačić, y desde aquí hay un corto paseo hasta el mercado de Dolac, la catedral y la Ciudad Alta. Durante el Adviento la plaza brilla con luces y adornos festivos.
Tanto si empiezas una ruta a pie como si te sientas a tomar un café viendo pasar a la gente, aquí es donde empieza Zagreb.







