Este lugar atrae a la gente desde hace miles de años: los arqueólogos han hallado rastros de presencia humana de hace más de 10.000 años, y en la Edad del Bronce y del Hierro las cuevas fueron un importante lugar de culto. En 1819 se empezó un libro de visitas, y la exploración sistemática comenzó en 1884. En 1999 las cuevas se incluyeron también en la lista de humedales Ramsar de importancia internacional.
Las visitas guiadas recorren primero la Cueva Silenciosa, una galería seca decorada con estalactitas y estalagmitas, entre ellas una enorme estalagmita conocida como el Gigante. Después, el rugido del río anuncia la Cueva Murmurante, donde el camino sigue la pared del cañón y el puente de Cerkvenik cruza la garganta muy por encima del agua embravecida, antes de salir a la luz del día en la Gran Dolina de Hundimiento. Las cuevas se mantienen a unos 12 °C todo el año, así que lleva algo de abrigo y calzado resistente.
Es una experiencia que impone y que te acompaña mucho después de volver a la superficie.








