Construido en 1859, fue el primer puente de hierro fundido de Rumanía. Varias leyendas explican su nombre: unos dicen que aquí se encontraban los jóvenes enamorados y se juraban amor eterno, lo que no siempre era verdad; otros, que desde él se arrojaba a los comerciantes que engañaban a sus clientes; y la más popular asegura que el puente cruje o se derrumba si alguien dice una mentira mientras está encima.
El puente ofrece una bonita vista de la Plaza Pequeña, la Torre del Consejo y las casas de colores con sus "ojos", las pequeñas ventanas de los tejados que parecen observar a los transeúntes.
Súbete al puente y di la verdad, y luego baja por las escaleras hacia las tranquilas calles de la Ciudad Baja.






